Por Redacción Guía Coyoacán
Coyoacán, CDMX – Octubre 2025
En el corazón del Jardín Centenario, frente a la Parroquia de San Juan Bautista, se encuentra uno de los lugares más emblemáticos del sur de la Ciudad de México: la Fuente de los Coyotes. Este conjunto escultórico, que da identidad al barrio y cuyo nombre significa literalmente “lugar de coyotes” en náhuatl (coyotl = coyote, huacan = lugar), es mucho más que una postal: es el emblema vivo de la historia, el arte y la memoria de Coyoacán.
Un emblema con historia
La fuente fue colocada en el Jardín Centenario durante la década de 1960, como parte de los trabajos de embellecimiento del centro histórico. Las figuras de dos coyotes de bronce, dinámicos y majestuosos, fueron obra del escultor Gabriel Ponzanelli, quien buscó representar la fuerza y la astucia del animal que dio nombre al antiguo poblado prehispánico.
Su presencia simboliza la unión entre el pasado y el presente: recuerda los tiempos en que esta zona estaba rodeada de naturaleza y matorrales donde aún habitaban coyotes, antes de que el crecimiento urbano transformara por completo el paisaje.
Entre el mito y la leyenda
Coyoacán no sería Coyoacán sin sus historias. Se dice que, en la época colonial, un fraile habría salvado a un coyote herido y que, en señal de gratitud, el animal regresaba cada día con una ofrenda para el convento.
Otras versiones más místicas aseguran que los coyotes que merodeaban por la zona eran nahuales, seres capaces de transformarse, y que por las noches se escuchaban aullidos que parecían tener voz humana.
Más allá del mito, la fuente ha sido testigo de generaciones que la han convertido en punto de encuentro, fotografía obligada y escenario de innumerables celebraciones.
El corazón de un barrio con alma
Hoy, la Fuente de los Coyotes sigue siendo el símbolo indiscutible de Coyoacán. A su alrededor se desarrolla la vida del barrio: músicos, pintores, artesanos, familias y turistas conviven bajo la sombra de los árboles centenarios, entre el murmullo del agua y el eco de los coyotes de bronce.
En su entorno se celebran eventos culturales, ferias y exposiciones que mantienen viva la tradición de este rincón histórico. La fuente es más que un monumento: es un recordatorio de la identidad que une a los coyoacanenses y de la necesidad de conservar el equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo.
Donde la historia sigue fluyendo
La próxima vez que camines por el Jardín Centenario, detente un momento frente a la fuente. Escucha el agua, mira los coyotes y siente que, aunque la ciudad cambie, el espíritu de Coyoacán sigue ahí: orgulloso, libre y lleno de vida.


