La Iglesia de la Conchita, oficialmente llamada Capilla de la Purísima Concepción, es uno de los templos más antiguos y simbólicos de Coyoacán. Construida en el siglo XVI, esta iglesia representa el inicio del proceso de evangelización en el sur del Valle de México y conserva hasta hoy un valor histórico, arquitectónico y espiritual excepcional.
Se ubica en la actual Plaza de la Conchita, un espacio que ya era importante desde época prehispánica. Antes de la llegada de los españoles, este lugar formaba parte del asentamiento indígena de Coyoacán, y con la conquista se convirtió en uno de los primeros puntos donde se levantaron capillas cristianas para sustituir antiguos centros ceremoniales.
🏛️ Origen y significado
La capilla fue edificada alrededor de 1522–1525, lo que la convierte en una de las iglesias más antiguas de la Ciudad de México. Su advocación a la Purísima Concepción refleja una de las primeras devociones marianas impulsadas en la Nueva España.
Su nombre popular, “La Conchita”, proviene del símbolo de la concha, elemento asociado tanto al bautismo como a la pureza, y que aparece en la ornamentación del templo. La concha también era un símbolo usado en el arte cristiano para representar el nacimiento espiritual y el agua sagrada.
🧱 Arquitectura exterior: sobriedad franciscana
El exterior del templo es sencillo y austero, acorde con el estilo de las primeras construcciones religiosas del siglo XVI. Sus muros gruesos de piedra volcánica, su fachada sin excesos ornamentales y su pequeña torre campanario reflejan la influencia franciscana: edificios funcionales, sólidos y pensados para resistir el paso del tiempo.
La fachada presenta una composición simétrica con una portada de arco sencillo, y sobre ella una ventana coral que ilumina el interior. Todo el conjunto mantiene una escala humana, íntima, muy distinta a las grandes catedrales posteriores.
🕯️ El interior: silencio, luz y espiritualidad
El interior de la Iglesia de la Conchita es uno de sus mayores tesoros. Al cruzar la puerta, el visitante encuentra un espacio de una sola nave, con muros blancos y una atmósfera que invita al recogimiento.
El retablo principal es de estilo barroco sobrio, con elementos dorados que enmarcan la imagen de la Virgen de la Concepción. Aunque no es recargado, conserva un equilibrio entre ornamentación y sencillez, típico de los templos coloniales tempranos que fueron adaptándose con el paso de los siglos.
Las bóvedas y los arcos estructuran el espacio de manera armónica, conduciendo la mirada hacia el altar. La luz natural entra por ventanas altas, creando juegos de sombra que resaltan la textura de los muros y la madera del mobiliario litúrgico.
El piso, los bancos y los detalles de carpintería conservan un aire tradicional que refuerza la sensación de estar en un espacio detenido en el tiempo.
🎨 Arte sacro y simbolismo
En su interior se encuentran imágenes religiosas antiguas, algunas de ellas con siglos de devoción popular. Destaca la figura mariana asociada a la Purísima Concepción, así como pinturas y esculturas que reflejan la iconografía cristiana colonial.
La presencia de la concha como símbolo mariano aparece de forma sutil en la decoración, recordando el nombre del templo y su relación con la pureza y el nacimiento espiritual.
Cada elemento está colocado para cumplir una función litúrgica, pero también estética: aquí la arquitectura, el arte y la fe forman un solo discurso visual.
🌿 Un entorno histórico
La plaza que rodea a la iglesia es parte fundamental de su identidad. Árboles antiguos, casas coloniales y calles empedradas conforman uno de los rincones más fotogénicos y tranquilos de Coyoacán. Este entorno refuerza el carácter histórico del templo y lo convierte en un punto clave para comprender cómo era el antiguo pueblo de Coyoacán en los primeros años de la colonia.
🧭 Más que un templo: un testigo del tiempo
La Iglesia de la Conchita no es solo un edificio religioso: es un testigo vivo de más de 500 años de historia. Ha sobrevivido a terremotos, transformaciones urbanas y cambios sociales, manteniendo su función espiritual y su valor patrimonial.
Su interior, sencillo pero profundamente simbólico, refleja una etapa temprana de la arquitectura religiosa en México, cuando los templos eran espacios de transición entre dos mundos: el indígena y el europeo.
Visitar la Iglesia de la Conchita es entrar en un espacio donde el pasado todavía se respira. Su silencio, su luz y sus muros antiguos cuentan historias de fe, conquista, resistencia cultural y continuidad.
En medio del Coyoacán actual —lleno de cafés, museos y movimiento— este pequeño templo recuerda que la historia no siempre se grita: a veces se susurra desde un altar antiguo.






